Julius Evola

8. RAZA Y ESPIRITU

Hemos dicho ya que en el mbito de la concepcin "totalitaria" del racismo fascista, la raza no se reduce slo a una simple entidad biolgica. El ser humano no es slo cuerpo, es tambin alma y espritu. Pero la antropologa cientfica o bien parta de una concepcin materialista del ser humano, o bien, reconociendo la realidad de principios y de fuerzas no materiales en el hombre, se contentaba, sin embargo, con situar el problema de la raza en el marco del cuerpo.

Incluso en numerosas formas de racistas contemporneos, las posiciones en cuanto a las relaciones existentes entre la raza, el cuerpo y el espritu estn faltas de claridad: lo que es ms, se revelan en ellas incluso peligrosas desviaciones de las que evidentemente, los adversarios del racismo no dejan de extraer la mayor ventaja posible. Desde nuestro punto de vista, es necesario tomar posicin de forma clara contra un racismo que considere toda facultad espiritual y todo valor humano como el simple efecto de la raza en sentido biolgico del trmino y que operase una constante reduccin de lo superior y lo inferior (ms o menos segn marcha propia al darwnismo y al psicoanlisis). Pero paralelamente conviene tomar posicin aqu, contra aquellos que se aprovechan del punto de vista de un racismo detenido en los problemas antropolgicos, genticos y biolgicos para sostener que ciertamente existe la raza pero que sta no tiene nada que ver con los problemas, los valores y las actividades propiamente espirituales y culturales del hombre.

Nuestra posicin, afirmando que la raza existe tanto en el cuerpo como en el espritu supera estos dos puntos de vista. La raza es una fuerza profunda que se manifiesta tanto en el mbito corporal (raza del cuerpo) como en el anmico y espiritual (raza interior, raza del espritu). En el amplio sentido de la palabra, la pureza de raza existe cuando esas dos manifestaciones coinciden, es decir, cuando la raza del cuerpo est en consonancia y es conforme con la raza del espritu o raza interior y apta para servirlas en tanto que rgano de expresin ms adecuado.

No hay que dejar de sealar el aspecto revolucionado de tal punto de vista. La afirmacin segn la cual existe una raza del alma y del espritu va a contracorriente del mito igualitario y universalista comprendido el plano cultural y tico, hace morder el polvo a la concepcin racionalista que afirma la "neutralidad" de los valores y consiste finalmente en afirmar el principio y el valor de la diferencia comprendido el plano espiritual. Es toda una nueva metodologa la que se deriva. Antes, frente a una filosofa dada se preguntaba si era "verdadera" o "falsa", frente a una moral dada, se le peda que precise las nociones de "bien" o de "mal". Pues bien, desde el punto de vista de la mentalidad racista, todo esto aparece como superado: no se plantea el problema de saber lo que es el bien o el mal, se interroga para qu raza puede ser cierta una concepcin dada, para qu raza puede ser vlida y buena una norma dada. Se puede decir otro tanto de las formas jurdicas, de los criterios estticos e incluso de los sistemas de conocimiento de la naturaleza. Una "veracidad", un valor o un criterio que, para una raza dada puede comprobarse valida y saludable, puede no serio del todo para otra e incluso conducir a lo contrario una vez aceptada por ello, a la desnaturalizacin y a la distorsin. Tales son las consecuencias revolucionarias en el mbito de la cultura, de las artes, del pensamiento, de la sociologa, y que derivan de la teora de las razas del alma y del espritu ms all de la del cuerpo.

Conviene no obstante precisar; de una parte los lmites del punto de vista expuesto aqu y de otra la distincin que es necesario hacer entre raza del alma y raza del espritu. A la raza del alma concierne todo lo que est formado de carcter, sensibilidad, inclinacin natural, "estilo" de accin y de reaccin, actitud frente a sus propias experiencias. Aqu entramos en el mbito de la psicologa y de la tipologa, esta ciencia de los tipos que se ha desarrollado bajo la forma de racismo tipolgico (o tipologa racista) disciplina a la cual L. F. Claus ha dado el nombre de psicoantropologa. Desde este punto de vista, la raza no es un conjunto que posee tales o cuales caractersticas psquicas y corporales sino por el estilo que se manifiesta a travs de ellas".

Se constata inmediatamente la diferencia que separa la concepcin puramente psicolgica de la racista, la cual pretende ir ms adelante. Lo que la psicologa define y estudia son ciertas disposiciones y ciertas facultades in abstracto. Algunos racistas han buscado distribuir esas disposiciones entre las diversas razas. Por su parte, el racismo de segundo grado, o psico- antropologa como se le ha llamado, procede de forma diferente; sostiene que todas esas disposiciones, aunque de modo diferente, estn presentes en las diferentes razas: pero en cada una ellas tienen una significacin y una funcin diferente. De tal modo que, por ejemplo, no sostendr que una raza tenga como caracterstica el herosmo y otra inversamente el espritu mercantil. En todas las razas humanas se encuentran hombres con disposiciones para el herosmo o el espritu mercantil. Pero si esas disposiciones estn presentes en el hombre de una raza diferente. Podemos decir que hay diferentes modos condicionados por la raza interna de ser un hroe, un investigador, un comerciante, un asceta, etc. El sentimiento del honor, tal y como aparece por ejemplo en el hombre de raza nrdica, no es el mismo que en el hombre "occidental" o levantino. Se podra decir otro tanto de la fidelidad, etc.

Todo esto tiene pues, como fin el precisar la significacin del concepto de "raza del alma". El de "raza del espritu" se distingue porque no concierne a los diferentes tipos de reaccin del hombre frente al medio y los contenidos de la experiencia normal de todos los das sino a sus diferentes actitudes con respecto al mundo espiritual, suprahumano y divino, tal como se manifiesta bajo la forma propia a los sistemas especulativos a los mitos y a los smbolos, as como a la diversidad de la experiencia religiosa misma. Existen igualmente en este mbito denominadores comunes o, si se prefiere, similitudes de inspiracin y de actitud que reconducen a una causa interna diferenciadora la cual es, precisamente, la "raza del espritu".

No obstante, es necesario considerar aqu hasta donde puede ir la norma racista de la "diferencia y del determinismo de los valores de la raza. Ese determinismo es real y decisivo incluso en el mbito de las manifestaciones espirituales, cuando se trata de creaciones propias a un tipo "humanista" de civilizacin, es decir, de civilizaciones en las que el hombre se ha cerrado el paso a toda posibilidad de un contacto efectivo con el mundo de la transcendencia, ha perdido toda verdadera comprensin de los conocimientos relativos a tal mundo y propios de una tradicin verdaderamente digna de ese nombre. Cuando sin embargo, no es tal el caso, cuando se trata de civilizaciones verdaderamente tradicionales, la eficiencia de las "razas del espritu" no sobrepasa ciertos lmites: no concierne al contenido sino nicamente a las diversas formas de expresin que, en uno o en otro pueblo, en un ciclo de civilizacin o en otro han asumido experiencias y conocimientos idnticos y objetivos en su esencia, porque se refieren efectivamente a un plano suprahumano.



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