Julius Evola

7. EL PELIGRO DE LAS CONTRA SELECCIONES

Si se desea seguir en esta direccin, es necesario no slo tener una conciencia racista de orden general, sino sobre todo un ideal racial bien preciso (no tericamente, sino en tanto que objeto de una aspiracin vivida y sincera, la cual debe ser compartida por el mayor nmero posible de individuos de ese pueblo). Para llegar a ello, un metdico y paciente trabajo de educacin es indispensable. Y es, evidentemente, ante todo, a la juventud a quien debe dirigirse, haciendo llamada a todos los medios posibles para alcanzar este fin, modelos de( pasado, literatura especializada, cine incluso. Nadie ignora las sugestiones que ha podido ejercer por ejemplo, un cierto cine americano sobre las masas, confiriendo la calidad de dolos populares internacionales (a menudo desde el punto de vista racial). Es pues por medio de este tipo que habr que llegar a revivir en las fuentes, el ideal humano dado, correspondiente a la raza eminente que est presente. Y s a las "sugestiones" ejercidas por tal tipo humano se aaden una conciencia racial, junto con un sentimiento de dignidad interior y de responsabilidad que hemos evocado con insistencia, se haban reunido las premisas esenciales de una seleccin interior y de una consolidacin de la raza.

En materia de eleccin conyugal, el de la mujer por el hombre es evidentemente esencial y esto, no slo porque en la prctica, esta iniciativa se toma sobre todo por el, sino igualmente en conformidad con leyes raciales bien precisas. Segn las antiguas enseanzas aas concernientes a la raza, en un cruce, el heredero masculino tendra en efecto un carcter "dominante" mientras que la heredera femenina tendr, por el contrario, un carcter "recesivo". De aqu se derivan dos leyes importantes:

1) En los descendientes de la unin de un hombre de raza "inferior" y de una mujer de raza "superior" esta cultura permanece reprimida y contaminada.

2) En los descendientes de la unin de un hombre de raza "superior" y de una mujer de raza "inferior", la raza de esta ltima puede ser rectificada y prcticamente neutralizada.

Para el problema que nos ocupa aqu, no consideramos ms que el caso de una superioridad y de una inferioridad relativas, actuando en el fondo de razas que no estn verdaderamente presentes en un mismo pueblo europeo. Esas dos leyes descansan sobre condiciones internas, espirituales, de las que ya hemos hablado en nuestras diversas obras sobre la raza: con su simple enunciado, la importancia que pueden revestir en la cuestin de la eleccin conyugal y de la seleccin racial salta a la vista. Una nueva necesidad, un nuevo instinto, la sugestin ejercida por un ideal racial bien preciso deberan ordenar gradualmente las naciones. No en el sentido de racionalizarlas, como podra tener lugar en cualquier establecimiento zootcnico del Estado, sino en el de volverlas conscientes, a fin de que lo que las determine no sea slo el viejo sentimiento o el deseo (y an menos una cierta coyuntura econmica, utilitaria o conformista) sino que poseen al menos en pie de igualdad los intereses y las inclinaciones propias a ese tipo de hombre que en el sentido superior tiene "raza".

Por esta razn, el racismo debe clarificar y precisar su posicin en materia de demografa. Sobre todo en cuanto a lo que se ha dado en llamar "campaa demogrfica" guardando el espritu sobre la base de las leyes de la herencia ya que las contraselecciones son siempre posibles.

Queremos decir con esto que en materia de demografa, no nos podemos contentar con el exclusivo criterio cuantitativo (el nacimiento del mayor nmero de nios posibles) pues debe considerarse tambin la calidad, la cual debe interrogarse sobre cuales son los nios que una nacin prolfica debe desear. Multiplicando simple e indiscriminadamente el nmero sin tener ninguna nocin del Estado racial del conjunto de una nacin, puede finalmente conducir a favorecer una invasin de elementos de la raza menos deseable (puesto que en razn de crcunstancias particulares, esta son las que proliferan) en detrimento de la raza superior pero menos numerosas. Es en ese caso, cuando se produce la seleccin al revs atentamente estudiadas por Vacher de Lapouge, y cuyo resultado es un descenso del nivel racial de una nacin. Un peligro semejante (que en un gran nmero de civilizaciones fue fatal para los organismos polticos creados por diversos ncleos de razas arias dominadoras) puede ser neutralizado cuando el Estado se consagre a la educacin de la sensibilidad y de las inclinaciones a la que ya hemos hecho alusin, hasta que todo esto llegue a ejercer una accin precisa y positiva en las elecciones conyugales y de un modo ms general en las naciones en el interior de una nacin dada.



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