Julius Evola

2.- SIGNIFICACION INTERIOR DE LA RAZA

 

Si con este rpido repaso de los trabajos ms recientes en la materia hemos podido constatar una evolucin de( concepto de "raza" no hemos podido liberarla sin embargo de( mbito de las definiciones abstractas. Nos queda por precisar lo que debera hoy significar de un modo viviente la raza para el individuo y consiguientemente, lo que hay que entender por "conciencia de raza" propiamente dicha. Estamos ante un punto fundamental a propsito de( cual nos podemos referir a experiencias de todos los d as.

La expresin "hombre de raza" no es de ayer. E general, se refera a una idea aristocrtica: de la ma yora de individuos comunes y mediocres se desta caban seres de raza, es decir seres superiores, "nobles". Tal nobleza (insistimos sobre este punto) no equivale necesariamente a un significado "herldico", sino que de un campesino, de un hombre del pueblo que permanezca puro y sano podra emanar esta impresin de raza como de los representantes de una autntica aristocracia. No era por casualidad si entre la nobleza ciertas tradiciones favorables han conseguido salvaguardar durante mucho tiempo la pureza de sangre, e igualmente ciertas condiciones favorables en el campo, lejos de las ciudades, donde las ocupaciones y los hbitos sanos han podido producir efectos comparables en otros elementos no aristocrticos de un pueblo dado.

Por otra parte, la palabra "raza" como la de "sangre" ha revestido en el pasado una significacin precisa y viva bien diferente de la que le han dado hoy y que es sobre todo de orden cientfico y biolgico. Se dice por ejemplo: "Buena sangre no saba mentir". Se habla de "instinto de sangre". Hay injurias sangrientas, situaciones frente a las cuales la "sangre forma un charco". )Qu significa todo esto? En lo ms profundo del ser humano, ms all de la raza de los conceptos abstractos, del razonamiento discursivo y de las convenciones nacidas de la vida en sociedad, existen instintos que poseen una forma determinada unida a la posibilidad de reacciones directas y absolutas que en el hombre de "raza" son normales, mientras que en el hombre vulgar todo esto no se manifiesta sino de fon-na espordica: en casos extremos y situaciones de excepcin.

)Se trata aqu de impulsos pertenecientes a la pura vida animal y psicolgica? Sera temerario afirmado aqu. Las fuerzas a las cuales hacemos alusin, las reacciones instintivas del hombre de "raza", lejos de ser una prolongacin de los instintos animales, lo contradicen a menudo imponiendo a la simple vida una norma superior, prescribindole obediencia a un cierto "linaje", a un "estilo" hecho de dominio de si, tensin interior, afirmacin y que se convierte en l en natural y espontneo. Las reacciones de la raza no tienen en comn con los instintos animales sino la posicin y la inmediatez, no proceden del razonamiento o de las consideraciones intelectuales, sino ms bien al contrario, manifiestan en su espontaneidad toda la personalidad de un ser. Mas eso no es todo; inciden igualmente en el mbito del intelecto pues se manifiestan segn formas especficas y di rectas de sensibilidad, de juicio y de adhesin a cier tos valores. A travs de la raza, mediante la sangre, el hombre llega a evidencias que no se discuten y que a su nivel son tan directas como las de las idea suministradas por los sentidos sanos y normales. Al igual que nadie se pierde en discusiones sobre la ra zn por la cual el color rojo es rojo, igualmente e una caractersticas propia al hombre de "raza" un cierto nmero de evidencias naturales y precisa (mientras que en el mismo mbito, el hombre "moderno" intelectualizado y degenerado est reducid a avanzar a tientas, intentando substituir la faculta perdida de la vista as como la del tacto, por el sesgo del discurso y del instrumento intelectual, lo qu frecuentemente tiene como flaco resultado el permi tirle pasar sin advertirlo, de una crisis a otra o adoptar simples criterios conformistas).

Tal es, pues, el plan sobre el cual conviene comprender y vivir la raza. La raza vive en la sangre e incluso ms all, a un nivel an ms profundo, all donde la vida individual comunica con una va supraindividual que, no obstante no debe entenderse en sentido naturalista (en tanto que "vida de la especie") sino como un mbito donde actan ya fuerzas realmente espirituales.

Los antiguos conocan bien todo esto; los cultos dados a los lares, a los penates, a los hroes, al "daimon" de la gens, entidades que simbolizaban el misterio de la sangre y las fuerzas msticas de la raza.

La ciencia ciertamente est en vas de evidenciar por medio de los resultados obtenidos por la gentica, la teora de la herencia, la demografa, o la patologa y la importancia de la raza. Pero esto, puede, todo lo ms, favorecer el despertar de un sentimiento de raza, no creado. As es preciso que una reaccin interna se produzca y para esto el "mito" (en tanto que idea-fuerza, que idea animadora) es mucho ms eficaz que no importa que orden de consideraciones cientficas. )Qu es el mito? Ya hemos hecho alusin a l: es la raza, en tanto que confiere a la existencia una plenitud, una superioridad y una rectitud. Hay seres culpables y hay seres de raza. Vengan de la clase social que vengan, constituyen una aristocracia en la cual vive una misteriosa herencia venida del fondo de las edades.

Esta es la razn por la que al nivel mismo de sus definiciones ms generales, el racismo posee un valor de reactivo. Las reacciones de los individuo con respecto a las ideas racistas constituyen una es pecie de barmetro que revela la "cantidad" de raza presente en ellos. DECIR SI O NO AL RACISMO NO ES UNA SIMPLE ALTERNATIVA INTELECTUAL, NO ES UNA ELECCION SUBJETIVA Y ARBITRARIA. Dice s al racismo aquel en el que la raz vive an; y por el contrario se opone aquel que bus cando coartadas en todos los mbitos a fin de justificar su aversin y desacreditar el racismo, demuestra que ha sido interiormente vencido por la antiraza (aqul en el cual las fuerzas originales han sido re primidas, ya por el peso de los deshechos tnicos, herederos de cruzamientos y de procesos de dege neracin, ya sea por un estilo de vida burgus, afe minado e intelectualizante) habiendo perdido tra numerosas generaciones todo contacto con lo qu es autnticamente original.

Esto debe ser puesto en relieve claramente, casi a ttulo de premisa, en toda exposicin seria de la ideas racistas.



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