Julius Evola

14. EL PROBLEMA DE LA LATINIDAD

No obstante se podra objetar: "Todo esto es bueno, pero )como encuadrar el concepto de latinidad en este orden de ideas? )el origen de nuestro pueblo y la inspiracin de nuestra civilizacin no son como se admite universalmente latinas?". El mito latino conserva aun vigor en numerosos medios, sobre todo entre los profesionales de las letras y los intelectuales y no es ajeno a la inspiracin de buena parte de las enseanzas tal y como aun se da en las escuelas. Al reivindicar tal mito se insiste sobre todo en la anttesis que existira entre nuestros pueblos y el resto y en consecuencia, la imposibilidad de una entente que no fuese dictada simplemente por comunes intereses polticos.

Ahora bien, aqu estamos aun enfrentados a un grosero equvoco nacido de la utilizacin pasiva de frases hechas y de frmulas sobre las que no se ha profundizado. Pues a fin de cuentas )qu se entiende exactamente por Latino? )y a qu mbito se refiere cuando se emplea tal expresin?

No es por azar si hemos subrayado que el mito latino es el nio uerido de hombres de letras e intelectuales. En realidad, tal y como es utilizado cordentemente el trmino de "latino" (al mismo nivel que el de la civilizacin latina) no tiene sentido sino a condicin de referirse a un plano esttico, humanista y literario -es decir, al mundo de las artes y de la cultura en el sentido ms extenso del trmino. Aqu la "legitimidad" es ms o menos sinnimo del elemento "romano", en otras palabras, se trata de reflejo que algunos pueblos pertenecientes antiguamente al lmpeo Romano, conservaron sobre el plano cultural de la accin formadora de la Roma antigua, hasta el punto de adoptar su lengua, la lengua latina.

Si se quisiera, no obstante, examinar un poco ms detenidamente las cosas, percibiramos rpidamente que esta latinidad, simple eco de las antiguas civilizacin greco-romana, es algo superficial. Casi diramos que se trata de un bamiz que se esfuerza vanamente en recubrir las diferencias tanto tnicas como espirituales que, como la historia nos ha mostrado, pueden incluso ser antagnicas. Como decamos, esta unidad no subsiste sino en el mundo de las letras y las artes, al menos en virtud de una concepcin tpicamente "humanista" referida a un mundo por el cual la Roma antigua, heroica y olmpica, no disimulada su desprecio.

La filologa es otro mbito en donde subsiste esta unidad aun cuando esta sea cuestionada desde el momento en que se ha establecido de forma indiscutible la pertenencia de la lengua latina al tronco general de las leyendas arias e indogermnicas; es, por otra parte, un hecho establecido que a nivel, sino de vocablos, si al menos de articulacin y de sintaxis (sobre todo las declinaciones) la antigua lengua latina est mas cercana al alemn que las lenguas latinas romances. De forma que para hablar sin intiles florituras, esta "latinidad" tan jactancioso demuestra no corresponder a ninguna de las formas realmente creadoras y originales propias a los pueblos llamados a revelarse. No se tratara sino de una fachada. Pero esto no es todo: convendra tambin revisar de una vez por todas desde un punto de vista racista, la significacin de ese mundo clsico "greco-romano" del que deriva la llamada latinidad y por el cual muestran los "humanistas" un culto casi supersticioso.

No es este lugar para tratar este problema: diremos simplemente que ese "clasicismo" es un mito del mismo nivel que el de la "filosofa de las luces" la cual nos quiere hacer creer que es con las "conquistas" del Renacimiento y sus consecuencias, el enciciopedismo y la Revolucin Francesa como habra nacido, tras las tinieblas de la Edad Media, la "verdadera" civilizacin. En el mito "clsico" tambin se nota la misma mentalidad estetizante y racionalista. Ya se trate de Grecia o de Roma lo que la mayora de la gente consideran como "clsico" es de hecho una civilizacin que, en ms de un aspecto (a pesar de su aparente esplendor hecha para seducir a una raza "afrodtica") se nos aparece como decadente: se trata de la civilizacin que nace cuando el ciclo precedente (la civilizacin heroica, sacra, viril y propiamente aria de la Hlade y de la Roma de los orgenes) haba emprendido ya su curva descendente.

Lo que contrariamente conviene sealar es que si se refiere a este mundo de los orgenes construido por razas "solares" y "heroicas", el trmino "latino" revista una significacin diferente (significacin que invierte claramente el mito al cual hacamos alusin al principio). Nos limitaremos aqu a evocar algunos resultados de las investigaciones en curso en la actualidad a propsito de las tradiciones de la Italia prehistrica y prerromana. Originalmente, la palabra "latinos" designaba a una etna cuyo parentesco racial y espiritual con el grupo de los pueblos nrdicoario no ha sido rebatido por ningn autor serio. Los latinos constituan una rama de esta raza que alcanza la Italia central, practicaban el rito de la cremacin de los muertos opuesto al de la civilizacin osco-sabelia caracterizada por el rito funerario de la inhumacin (ahora bien, la relacin entre las civilizaciones "inhumadoras" y las civilizaciones mediterrneas y asitico-mediterrneas (pre y no indoeuropeas) es incontestable. Estos latinos ocuparon algunas regiones de Italia mucho antes de la aparicin de los Etruscos y de los primeros celtas.

Entre las huellas dejadas, casi como una estela por las razas de las de las que derivaron los latinos se puede citar los descubrimientos recientes del Valle de Camonica. Esas huellas corresponden de modo significativo a las huellas prehistricas de las razas arias primordiales tanto nrdico-atlnticas (civilizacin franco-cantbrica de Cromagnon) como nrdico- escandinavas (civilizacin de Fosum). Encontramos en ellas los mismos smbolos de una espiritualidad "solar", el mismo estilo, la misma ausencia de huellas de una religiosidad demetraca que estn presentes por el contrario en las civilizaciones mediterrneas no arias o en la decadencia ada (pelasgos, cretenses, etc. y en Italia: etruscos, civilizacin de la Meieila, etc.).

Pero eso no es todo,. se constatan igualmente afinidades entre esas huellas dejadas en Camonica y la civilizacin doria propia a las razas que venidas del Norte se establecieron en Grecia y crearon Esparta, caracterizadas por el culto de Apolo concebido como dios solar hiperbreo. En realidad, tal como establecen los trabajos de Altheim y Trautmann, esa migracin de pueblos de los que derivan los latinos y cuya conclusin en Italia debera ser la fundacin de Roma, esta migracin recuerda en todo a la migracin doria que, en Grecia da nacimiento a Esparta. Roma y Esparta son pues manifestaciones correspondientes a razas del cuerpo y del espritu semejantes, emparentadas en todo a las especficamente nrdico-arias.

Pero cuando se crean la primera romanidad y Esparta, se trata de un mundo de fuerzas en estado puro, de una etnia sin debilidad, de un dominio de s incontestablemente vida y dominador, mundo que difcilmente se encontrar en la llamada "civilizacin clsica" que le suceder y de la que se querr hacer derivar la "latinidad" y la "unidad de la gran familia latina".

Si por el contrario se emplea el trmino "latino" para referirse a los orgenes, se constata una transformacin completa de la tesis de la "latinidad". Originalmente, esta ltima (que corresponde a lo que la grandeza romana oculta de verdaderamente ario) se refiere a las formas de vida y de civilizacin no opuestas, sino por el contrario semejantes a las que las razas nrdico germnicas deberan ms tarde manifestar frente a un mundo en decadencia que ms que latino, era "romano" y ms o menos bizantinizado.



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