Julius Evola

13. LAS MIGRACIONES NORDICO OCCIDENTALES

La "Luz del Norte", el "misterio hiperbreo", tal es el motivo central de nuestra doctrina de la raza (lo que no dejar de parecer paradjico, a algunos, por no decir sospechoso y casi difamatorio con respecto a nuestras tradiciones, consideradas como mediterrneas [el autor hace aqu referencia al caso concreto de Italia y a las teoras en boga en la poca sobre los orgenes]. Se imponen algunas aclaraciones.

En primer lugar, cuando hablamos del Norte no es del rea germnica de la que hablamos. La cuna primordial de la raza ada debe ser identificada por el contrario con una regin que corresponde con el actual Artico, en una poca prehistrica muy lejana evocada anteriormente.

Ulteriormente, siempre en la poca prehistrica, el centro de irradiacin parece estar fijado en una regin nrdico occidental. En otras obras hemos indicado las referencias que justifican una tesis semejante (la cual corresponde por otra parte a reminiscencias y a enseanzas tradicionales concordantes en todas las civilizaciones). Incluso desde el punto de vista positivo, geogrfico, es posible admitir que el Artico (o si se prefiere Hiperbrea) no se ha convertido en una regin inhabitable por los hielos eternos sino poco a poco y a partir de una poca dada; en cuanto a la segunda raza (la nrdico occidental), segn parece, desapareci tras un cataclismo submarino.

La inquietud suscitada por la tesis nrdico aria descansa sobre un equvoco. Sostener tal tesis no significa en modo alguno adherirse al mito pangermanista, el cual, tras haber hecho de los trminos "nrdico", "germnico", "ario" y "alemn" sinnimos, pretende sostener ahora que todo lo que hay de superior en las diversas naciones y civilizaciones de nuestro continente procedera de elementos germnicos, mientras que todo lo que no se ligase a ellos sera claramente inferior y subalterno.

Es precisamente para disipar este tipo de equvocos que aparecen con respecto a la raza aria primordial,que utilizamos habitualmente el trmino "hiperbreo", forjado en Grecia en una poca en la que se ignoraba todo sobre los germanos. Sea como fuere, tenemos que precisar sin la menor ambigedad que ario, nrdico ao, nrdico occidental, etc.jams significan, en el marco de una doctrina racial seria, "alemn" o "germnico": son trminos que designan una realidad mucho ms amplia. Aluden a un tronco en el que los pueblos germnicos del perodo llamado "de las invasiones" no son sino una de sus numerosas ramificaciones, pues las mas grandes razas creadoras de civilizacin, tanto en Oriente como en Occidente (la antigua Persia, la India antigua al igual que la Hlade de los orgenes o la misma Roma), pueden legtimamente asumir el ttulo de "hiperbreas". Entre todas esas razas, lo que puede existir es una relacin de consanguinidad pero en ningn caso de derivacin. No se puede hablar de derivacin, sino por relacin con este comn tronco hiperbreo evocado anteriormente (el cual remite no obstante a una prehistoria tan alejada que toda pretensin de querer hacer pasar a un pueblo histrico sea cual fuere por su descendiente exclusivo, es pura y simplemente un absurdo.

La expansin de razas nrdico-arias toma dos direcciones fundamentales: una horizontal (venida de Occidente a travs del Mediterrneo, Baleares, Cerdea, Creta, y Egipto), otra transversal (direcciones nor-oeste, sur-este, desde Irlanda hasta la India, con centros localizados en la regin danubiana y el Cucaso, el cual, lejos de ser como se crea, la "cuna" de la raza blanca, fue un lugar de expansin sobre el itinerario tomado por una de las corrientes nrdicoarias). En cuanto a la migracin de los pueblos propiamente germnicos, con relacin a los dos precedentes, se remonta a una poca incomparablemente ms reciente (varios mlenios). Es a lo largo de este eje horizontal y parcialmente con encuentros con el eje transversal sobre el continente euro-asitico, como nacen las ms grandes civilizaciones de la cuenca mediterrnea (aquellas que conocemos tan bien que nada de las anteriores nos ha llegado excepto residuos degenerados). Con relacin a tales civilizaciones y respecto a estos horizontes prehistricos totalmente nuevos, hay que ver en los pueblos nrdico-germnicos del perodo de las invasiones a simples epgonos, gentes que, surgidos de una familia comn, han sido solo los ltimos en aparecer sobre la escena de la historia. Desde todos los puntos de vista, en ningn caso se trataba ya de "razas puras". No teniendo tras de s todo el pasado de los otros grupos de la misma familia, no estuvieron expuestos al peligro de los mestiza es y,fsica y biolgicamente, estaban ms "en orden". Su vida en regiones en las que las condiciones cismticas como las del medio eran muy duras no hizo sino reforzar el proceso de seleccin-. de este modo se confirmaron y se reforzaron disposiciones de carcter como la tenacidad, el ingenio y la osada, mientras que la ausencia de todo contacto con formas exteriores y urbanas de civilizacin mantuvieron vivas en esos pueblos germnicos relaciones de hombre a hombre, cimentadas por las virtudes guerreras y el sentimiento de honor y fidelidad.

Las cosas fueron de otro modo en lo que conviene al mbito propiamente espiritual de estos descendientes de la raza nrdico aria primordial, el cual sufri una involucin cierta. Las tradiciones vieron su contenido metafsico y "solar' primordial oscurecerse: se hicieron fragmentadas, periclitaron en folklore, en sagas y supersticiones populares. Por otra parte, ms que el recuerdo de los orgenes, vino a predominar en esas tradiciones mitologizadas, las trgicas visicitudes atravesadas por uno de los centros de la civilizacin hiperbreo: la de los Ases o hroes divinos del "Mitgard" de donde viene el bien conocido tema del "ragna-rkk" comnmente traducido por "crepsculo de los dioses". De forma que para oentarse entre las tradiciones nrdico-germnicas de los pueblos del perodo llamado de las invasiones y para comprender la verdadera significacin de los principales smbolos y de las reminiscencias que contiene, conviene extraer puntos de referencia del estudio profundo de las tradiciones arias ms antiguas, en las cuales se conserva bajo una forma ms pura y ms completa, esas mismas enseanzas; tradiciones que, repetimos una vez ms, no son jerrquicas, sino que revelan civilizaciones arias mas antiguas como las de India y Persia, de la Hlade de los orgenes y de la misma Roma. Y algunos racistas alemanes, entre los Gunther, son los primeros en reconocemos sin discusin.

El marco general del problema de los orgenes tal como venimos exponiendo no debe, pues, en ningn caso, suscitar un sentimiento de infedoridad o de subordinacin de nuestra parte en tanto que italianos con relacin a los pueblos germnicos ms recientes. Ms bien al contrario: al igual que los mejores elementos del pueblo italiano corresponden, desde el punto de vista de la "raza del cuerpo" a un tipo que debe ser considerado como una derivacin del de la raza nrdica, igualmente se puede reencontrar en el patrimonio de nuestras tradiciones ms elevadas (los cuales se remontan lo ms amenudo a las tierras primordiales) los mismos elementos propios a la raza del alma (en trminos de estilo de vida, tica, etc.) y a la visin del mundo comn a todas las grandes civilizaciones arias y nrdico arias. Con la tesis nrdico-aria que defiende nuestro racismo, lo que contestamos es el derecho de cualquier pueblo sea cual sea a emparentarse y monopolizar la nobleza de un origen que es comn. Lo que significa que nosotros en la medida en que somos y queremos ser herederos de la romanidad antigua y aria, tanto como de la civilizacin romano-germnica que le sucede, nos reconocemos de hecho y de espritu, de vocacin y de tradicin, como nrdico- arios.

Tal posicin comporta un trnsito del racismo terico,al racismo activo y creador, consistente en extraer y afirmar, de forma sustancial y precisa, del tipo general italiano diferenciado de hoy en da, el tipo a la vez fsico y espiritual de la raza de los orgenes (la cual est tan presente hoy en el pueblo italiano como puede estado en el pueblo alemn, si bien sofocadas en ambos casos bajo el peso de los deshechos tnicos, de otras componentes raciales y como efecto de procesos anteriores de degeneracin biolgica y cultural.

La importancia de situar convenientemente el problema de los orgenes para la formacin de la voluntad y de la conciencia de si de un nuevo tipo de italiano salta a la vista. Se deriva efectivamente una idea fuerza, un sentimiento de dignidad y de superiodad que nada tiene que ver con la arrogancia y que se funda no sobre mitos confusos de uso simplemente poltico, sino sobre conocimientos tradicionales bien precisos.



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