Julius Evola

11. EL PROBLEMA DE LAS RAZAS DEL ESPIRITU

Hemos dicho que ms all del alma y del cuerpo, la raza se manifiesta igualmente en el espritu. Ahora bien, la bsqueda de las "razas del espritu es una disciplina muy particular que an hoy est en estado embrionario excepcin hecha de nuestra contbucin personal, pocas son las cosas que se han realizado en este mbito, capital si se quiere llevar a cabo una accin verdaderamente completa sobre el plano racial. En Alemania forma parte de lo que se ha dado en llamar Kampf um die Weltanschamg, es decir, "la lucha por la visin del mundo" (se trata aqu de una visin conforme la raza. Cada concepcin general del mundo puede ser considerada efectivamente como la expresin de diversas razas del espritu).

La ciencia de las razas del espritu remite a los orgenes y se desarrolla paralelamente a una morfologa de tradiciones, smbolos y mitos primordiales. A este respecto, restringiese al mundo moderno e intentar orientarse en l, sera una empresa condenada de antemano: en el mundo y la cultura modernos, no existen ms que lejanos reflejos de equivocas supervivencia, simples derivaciones de las "razas del espritu. En materia de raza del alma, aun es posible acceder a ciertos conocimientos a cierta experiencia directa: basta con referirse a las cualidades del carcter, a reacciones internas inmediatas, a estilos de comportamiento, a inclinaciones que no se aprenden ni se fabrican, sino que son innatos.

Consecuentemente, las cualidades que se poseen o no, unidas ntimamente a la misma sangre, como decamos, tienen algo ms profundo que la sangre y que nada puede reemplazar. La "raza del alma" surge de la vida, si bien cuando existe en estado latente puede obligar a revelarse y a conocer los rasgos y la intensidad en cada uno de los casos de excepcin de las pruebas y de las crisis.

En el mbito de las "razas del espritu", la tarea es mucho ms ardua. Lo que en nuestros das y durante muchos siglos se ha conocido por espritu, no tiene gran cosa que ver con lo que nosotros entendemos, propiamente hablando, por "espritu". En realidad, nos encontramos en la hora actual, confrontados a un mundo profundamente estandarizado y desarticulado en el que es difcil encontrar lo que puede ser un justo instinto en sentido superior. Sobre el plano del conocimiento, el conjunto de las ciencias modernas tiene como punto de partida el racionalismo y el expementalismo; sus formulacio nes y las evidencias en todos los seres humanos, tales conocimientos son en la opinin general, tiles "positivos" y "cientficos" y pueden ser adquiridos, reconocidos, aceptados y aplicados por no importa quien: sea cual sea su raza y su vocacin. Sobre el plano de la cultura, se limita en el mbito del arte y del pensamiento a posiciones ms o menos subjetivistas, a creaciones que muy frecuentemente tienen el carcter de "fuegos de artificios, son tan brillantes por su lirismo y su habilidad crtico-dialctida como carentes de toda raz profunda.

En un mundo y una cultura que a partir de tales premisas han perdido casi todo contacto con la realidad en sentido transcendente, es por fuerza muy difcil el proseguir una investigacin que aspire a definir tanto el "estilo" de la experiencia trascendente, como la "forma" de las diversas actitudes posibles del hombre frente a ella: esto es precisamente el objeto de las investigaciones dirigidas sobre las "razas del espritu".

Conviene pues volver a un mundo en el que la verdadera espiritualidad y la realidad metafsica eran indudablemente las fuerzas formadoras que servan de eje a la civilizacin bajo todas sus formas-. desde el plano mitolgico religioso al jurdico-social (lo que significa volver a un mundo de civilizaciones premodemas y "tradicionales"). Una vez obtenida, gracias a tal gestin puntos de referencia, se puede entonces pasar al mundo contemporneo a fin de descubrir las diversas influencias que, casi a ttulo de ecos, provienen an de una u otra "raza del espritu", incluso en este mundo extenuado, en esta cultura esencialmente "humanista", es decir, determinada exclusivamente por lo humano, demasiado humano.

No haremos aqu ms que una rpida alusin a la tipologa de las razas del espritu: para aquellos que deseen disponer de otros elementos utilizables para la formacin de una conciencia racial recomenda mos dos de nuestras obras: Sntesis de la doctrina de la raza y, ms especialmente, Revuelta contra el mundo moderno, as como fragmentos escogi dos de los escritos de J. J. Bachofen traducidos po nosotros bajo el ttulo La raza solar, estudio sobr la historia secreta del antiguo mundo mediterr neo.

Un antiguo autor griego ha dicho: "Existen raza que situadas a igual distancia de las dos, oscilan en tre la divinidad y la humanidad". Unas han acabad por girar sobre el primer elemento, otras sobre el se gundo, es decir, sobre la humanidad.

La primera actitud define a la "raza solar" del es pritu. Llamada tambin "raza olmpica". Para ella, e el elemento sobrehumano el que le parece natural al igual que para las otras es el elemento humano De lo que se deduce en este primer caso, en sus re laciones con el mundo metafsico, un sentimiento d trascendencia: es ms bien un elemento humano e que aparece como extrao y lejano. De donde deriva tambin un sentimiento de "centralidad" Oustificando precisamente su nombre de raza solar) un estilo hecho de serenidad, de poder, de soberana indomable y de intangibilidad que por otra parte expresa la otra apelacin, la de "raza olmpica".

Frente a la "raza solar" del espritu, se encuentra la "telca", o "ctnica". En ella el hombre extrae su propia significacin de una oscura y salvaje relacin con las fuerzas de la tierra y de la vida, bajo su aspecto inferior y privado de luz: en esta raza subsisten una confusa relacin con el suelo (cultos antiguos de los "daimons" de la vegetacin y de las fuerzas elementales), sentimiento de fatalismo (sobre todo con respecto a la muerte), sentido de la caducidad del individuo que se disuelve en la substancia colectiva del linaje y el devenir.

Aparece seguidamente la "raza lunar" o "demetraca": al igual que la Luna es un sol apagado, igualmente no corresponde a esta raza ningn sentimiento de centralidad espiritual, porque esta raza vive de forma pasiva la espiritualidad, como un reflejo- extraa a todo estilo de afirmacin y de serena virilidad, es la forma propia de la experiencia contemplativo con base esencialmente panteista. El trmino "demetraco" tiene por origen los antiguos cultos de las Grandes Madres de la naturaleza que expresaron de forma caracterstica esta raza y la espiritualidad que le era propia, situadas bajo el signo "femenino" en tanto que serena luz difusa, as como sentimiento de un orden eterno a la vez espiritual y natural, en el cual se borra toda la angustia del devenir, junto con la misma individualidad. Sobre el plano social es frecuentemente la raza lunar la que da nacimiento al sistema matriarcal mientras que el derecho paterno fue siempre propio de una raza solar o de razas derivadas de esta.

La "raza titnica", posee el mismo vnculo con las fuerzas elementales con el aspecto abisal, intenso e irracional de la vida que la raza "telrica" pero no segn un estilo hecho de identificacin neutra y pasiva sino por el contrario, de afirmacin, de voluntad y de virilidad, adoleciendo, no obstante, de la misma ausencia de una luminosa liberacin interior-. de modo que solo el hroe Herakies podr liberar al titn Prometeo (ms adelante veremos el significado de todo esto).

"Raza Amaznica", cuya curiosa denominacin alude al estilo propio de una experiencia que es en su esencia "lunar" (y por analoga femenina, pero que hace suyas las formas de expresin afirmativas y viriles (del mismo modo que la amazona adopta la forma de ser propia del guerrero).

La "Raza Afrodtica" del espritu no hay que referida nicamente al mbito ertico-sexual, sino ms bien al estilo "epicreo" que reviste tal experiencia. Caracterizada por el refinamiento de las diversas formas de la vida material de la cultura en el sentido esttico de las palabras: una espiritualidad en suma, que oscila entre el amor a la belleza y a la forma y a los placeres de los sentidos.

En cuanto al "estilo" propio a una experiencia en la que la exaltacin de los instintos y la intensidad de la vida estn unidos a la sensacin, no plantea sino soluciones confusamente extticas (es decir, lunares por su pasividad y su ausencia de formas), si bien no se produce ninguna verdadera liberacin interior, sino tan solo algunos breves instantes de evasin; tal es el estilo que define a la "raza dionisaca".

La ltima raza del espritu es la de los "Hroes", no en sentido corriente, sino tal y como se deriva de la enseanza expuesta por Hesiodo a propsito de las cuatro edades de la humanidad: en el hroe subsiste una naturaleza "solar' u "olmpica", pero en estado latente o como una posibilidad de realizarse a travs de una superacin activa de s cuyos rasgos pueden encontrarse tambin en el estilo del hombre "titnico" o "dionisaco", aun cuando sus funciones sean completamente diferentes.

Naturalmente, todo lo que precede no es sino un rpido repaso a la cuestin. Ahora bien, cualquiera que profundice en tal tipologa, hasta el punto de adquidr cierta facultad de discernimiento, no podr ver la historia, en lo sucesivo (tanto la de las civilizaciones como la de las religiones), sino bajo un aspecto radicalmente diferente. Lo que hasta aqu apareca como unitario, le mostrar sus componentes efectivos. Recorrer la continuidad a travs de la historia de venas profundas que son otras tantas fuentes comunes a conjuntos de manifestaciones individuales y colectivas, en apariencia distintas o esparcidas en el tiempo y en el espacio. E incluso en las formas ms anodinas de la cultura moderna podr orientarse y presentir, aqu y all, resurgimientos o adaptaciones de esas formas originales de "razas del espritu".

En un segundo tiempo, el problema consistir en mostrar que correspondencias deban establecerse entre la raza del espritu, la del alma y la del cuerpo. Qu elementos, de raza "solar" y raza "heroica" estn predispuestos al estilo propio del "hombre activo" y al hombre dolicoffalo nrdico-ario y ario-occidental sobre el plano fsico. La raza "luna" poseera su mejor expresin en las caractersticas fsicas y somticas de la raza "alpina" y de lo que subsista de esa antigua raza "mediterrnea" que de modo general puede denominarse con el trmino de "pelsgica". Las razas "afrodtica" y "dionisaca" podran ar monizarse bastante bien con ciertas ramas de 1a raza occidental, sobre todo clticas; la raza "dioni saca" podra incluso armonizarse con la desrtico" "bltico oriental" y en sus aspectos ms inquietante con la "levantina". Por el contrario, un elemento "tit nico" podra perfectamente expresarse en el alma en el cuerpo de un hombre de raza "flica". El ele mento telrico reclamara componentes raciales fsicas derivadas de las ramas no adas o pre-arias tales como las que presentan por ejemplo, el tipo africano mediterrneo y parcialmente el elemento semtico (orientaloide), etc.

Es este un campo de investigacin tan virgen como amplio, cuyas investigaciones suscitarn sin duda el inters que merecen en las nuevas generaciones: con lo conseguido hasta aqu se podr da lugar a adecuados desarrollos que permitan adquirr una conciencia racial verdaderamente completa y "totalitaria".



| | | | | |

| "" | FINIS MUNDI | | | |